Este domingo

Este domingo decidimos que las cosas fueran diferentes. Ya no discutiríamos con los de al lado cuando su máquina cortadora nos interrumpiera el sueño.

Ni buscaríamos refugio, el sábado a la noche, en casa de mamá para no escuchar sus peleas. Ni recurriríamos a las repetidas denuncias por ruidos molestos y amenazas.

No pondríamos en venta la casa por enésima vez, sin éxito. Ni nos presentaríamos más a las mediaciones soportando sus ausencias.

Este domingo todo nuestro odio coronaría el acto más salvaje y violento que habíamos imaginado en noches de insomnio y furia.

Este domingo sería diferente: los íbamos a ignorar.

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Grupo de estudio: Estructuras clínicas primera parte.

 Por segundo año consecutivo seguimos con el grupo de estudio. La primera parte comienza en abril, nos reunimos los jueves por medio de 10 a 11 y 30 hs. Es en el centro de Ramos Mejía.

Más informes e inscripción: normapingaro@hotmail.com.ar

cel.: 1561597798

 

Programa:

 Objetivos y contenidos generales de la actividad

 

-Establecer los conceptos primordiales en relación a las estructuras clínicas.

-Delimitar las tres grandes estructuras en relación a la defensa operante y a la posición en relación a la castración.

– Articular las teorizaciones psicoanalíticas con la demanda en la clínica, donde teoría y práctica se vinculen estrechamente.

-Observar las patologías de urgencia más frecuentes.

-Puntuar las diferentes estructuras que se presentan en la clínica: psicosis, neurosis histérica, neurosis obsesiva, fobia y las llamadas “patologías de borde”. Relacionarlo con conceptos como defensa, transferencia, síntoma.

-Crear un espacio de reflexión para que los alumnos presenten su propio material con la orientación de las docentes y el aporte de todos.

 

Bibliografía

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Eidelsztein. Las estructuras clínicas a partir de Lacan. Tomo I y II. Editorial Letra viva. Buenos Aires. 2008.

  1. Píngaro. El psicoanálisis en la posmodernidad. Enfoque interdisciplinario. Cuadernos de psicoanálisis. Tópica 3. El psicoanálisis en los nuevos malestares. Editorial Vergara. Buenos Aires. 2015.

Vegh Isidoro: una cita con la psicosis. Editorial Homo Sapiens. Segunda edición.

Jean Claude Maleval, Locuras Histéricas. Editorial Paidós. Barcelona. 1991.

  1. Píngaro. Cuadernos de psicoanálisis. Tópica 2. La política del síntoma: Duelo. No todo se transforma, algo se pierde. Editorial Vergara. 2014.

Vías de formación de síntomas. (1916)

El fetichismo(1924)

Construcciones en el análisis (1937)

La negación (1925)

 

  1. Lacan, seminario 10 de la angustia, 1962-63. Editorial Paidós

H.Becerra. Fenómenos psicosomáticos. Paticularidades. Editorial Vergara. Buenos Aires. 2015.

Raúl Yafar. Fobia en la enseñanza de Lacan. Editorial Letra Viva. Buenos Aires.2004.

  1. Lamorgia: Panic Attack ¿Vino viejo en vasijas nuevas?

Adicciones, una mirada psicoanalítica actual. Norma Píngaro.

El obsesivo y el amor, Elina weshler. http://www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=1901. Consultado el 29/1/2017)

 

Gerard Pommier. Transferencia y estructuras clínicas. Ediciones Kiné. Buenos Aires. Año 1994.

Histeria en el último período  de la enseñanza de Lacan. Fabian Schejtman, Claudio Godoy http://www.scielo.org.ar/pdf/anuinv/v15/v15a45.pdf Consultado 29/1/2017.

 

  1. Píngaro, La creación literaria, un juego para des-encontrar la palabra. Editorial Letra Viva, Buenos Aires. 2007
  2. García Dupont, De la obsesión a la paternidad. Caminos posibles.
  3. García Dupont, De la histeria a la femeneidad. Caminos posibles.

https://es.wikipedia.org/wiki/The_Silence_of_the_Lambs_(pel%C3%ADcula)

  1. Tubert. Anorexia una perspectiva psicoanalítica. Artículo impreso.
  2. Píngaro. Tigres de papel en una geografía imaginaria.

http://www.normapingaro.com.ar/?p=382

Grupo de estudio: las estructuras clínicas.

El grupo de estudio sigue por segundo año consecutivo. Comienza el primero de febrero. El jueves primero de marzo nos visita el Lic. Oscar Lamorgia, quién nos hablará psicosomáticas.

Por si les interesa, he aquí el programa:

Fenómeno psicosomático: Diferenciación entre el síntoma conversivo y el FSP. ¿Represión o inscripción? Una de sus condiciones: lesión de órgano. Del goce pulsional a la contabilidad del inconsciente. Sobredaptación a la demanda del Otro. La identificación de la holofrase en el discurso, qué características tiene. ¿De qué Otro se trata en las psicosomáticas? Su vínculo con las primeras experiencias y cómo afecta el sentir y el percibir. Su relación con las adicciones ¿Cómo se establece la transferencia en el FSP? Las entrevistas preliminares y la necesidad de la rectificación subjetiva. La filiación y su nexo con lo psicosomático. Formaciones del objeto a. Forclusión del Nombre del Padre.
Bibliografía
Teoría clínica de los procesos tóxicos. David Maldasky. Capítulo 4
Herejías del cuerpo. Oscar Lamorgia. Capìtulos: ¿Lenguaje de órgano? Un llamado a la filiación, El mimetismo y el duelo.
Fenómenos psicosomáticos. Becerra Héctor. Capítulos: Un llamado a la filiación y Silenciosas estocadas.
Los gritos del cuerpo. David Nasio.
Trastornos de alimentación:
Anorexia, bulimia y obesidad. Falta en el Otro instituyente. Clínica del hacer. Con oferta he creado demanda. “Darse tiempo”, un caso de anorexia infantil. “El cisne negro”, película.
Bibliografía:
La obra del tiempo en psicoanálisis. Sylvie Le Poulichet.
Anorexia-bulimia: deseo de nada. Marcelo Hekier y Celina Miller.
Anorexia, una perspectiva psicoanalítica. Silvia Tubert.
Psicosis:
Forclusión. Transferencia masiva. Fenómenos restitutivos: delirios, alucinaciones. El conflicto entre el yo y la realidad. Extracción del objeto a. El fantasma como marco de la neurosis y lo infinito de la psicosis. Intervalo y holofrase. Lo forcluído simbólico aparece en lo real de las alucinaciones o en lo imaginario de la significación del delirio. El deseo como límite de sí mismo. Objeto a causa de deseo, interdicto al goce. Psicosis: una realidad temporo-espacial infinitizada. Cuento: Funes el memorioso de Borges. Caso clínico: “Él se llama Federico”.
Bibliografía:
Una Cita con la psicosis. Isidoro Vegh.
Las estructuras clínicas a partir de Lacan. Volumen 1, cap. 7,8 y 9. Alfredo Eideilsztein.
Preversión:
¿El deseo siempre es perverso? ¿El perverso accede al usufructo de la Cosa? Taponamiento de la castración del Otro. El perverso hace cumplir la ley ciegamente. Los perversos son los últimos creyentes. El fetiche vinculado al objeto a. La renegación no termina de explicar la perversión, la explica la lógica del fantasma. Barreras para instaurar la transferencia. La actuación perversa. La actuación y los sueños. La personalidad “como sí”.
Bibliografía
Seminarios 10 y 14 de Lacan.
Perversión y fantasma perverso. Marta Gerez Ambertín.
¿De qué hablamos cuando hablamos de perversión? Edit Beatriz Tendlarz
¿Es posible el psicoanálisis de la perversión? Rodolfo Monguillansky
Enfermedades autoinmunes:
El autoataque del organismo. Alergias. El lugar del rechazo en el fantasma. Debilitamiento de lo simbólico.
Bibliografía:
Ecos del deseo en el cuerpo. El enigma de la auto-inmunidad. Juliana María Bueno restepo.

Desandar lo obvio. Acerca de la violencia de género

¿Qué diría la gente, recortada y vacía,

Si un día fortuito, por ultra fantasía,

Me tiñera el cabello de plateado y violeta,

Usara pelo griego, cambiara la peineta

Por cintillo de flores: miosotis o jazmines,

Cantara por las calles al compás de violines,

O dijera mi verso recorriendo las plazas

Libertado mi gusto de mortales mordazas?

¿Irían a mirarme temblando en las aceras?

Me quemarían como quemaron hechiceras?

¿Rogarían en coro, escuchando la misa?

En verdad que pensarlo me da un poco de risa.

Alfonsina Storni

 

 

 

Nos causa perplejidad y angustia la cantidad enorme de femicidios que ocurren sin cesar. ¿Por qué se denominan así? Porque son asesinatos de mujeres, ejecutados por  hombres que forman parte del entorno de la víctima.

Sabemos que, ante el indiscutido avance de la mujer en cuanto a su autonomía económica y  la consecuente independencia en las decisiones que atañen a su vida, la feroz respuesta patriarcal no se hizo esperar. Muchos hombres no fueron capaces de asimilar estos cambios, ocurridos dentro un contexto de globalización donde la violencia general creció ostensiblemente en sintonía con un poder económico generador de exclusión, corrupción y violencia. Esta última acentuada sobre las niñas y mujeres.

Hasta el siglo pasado no podíamos votar y las posibilidades de seguir estudios universitarios eran pocas. Históricamente la mujer,  considerada bíblicamente  la costilla del hombre, permanecía primero, como menor, bajo la tutela, del padre, luego bajo la del marido. Vientos de transformaciones vertiginosas han ocurrido, pero ¿tantos? ¿O por debajo de la aparente igualdad se sigue tejiendo una sutil maraña de dominio? Maraña naturalizada, invisibilidad a la que trataré de aproximarme a través del discurso social que refleja los paradigmas culturales de la época, poniendo en evidencia que el avance no es tanto, sobre todo en lo económico, y que los prejuicios siguen vigentes a tal punto que, de avalarlos, sólo se continuará alimentando la salvaje respuesta que no deja de turbarnos. violencia,  ensañamiento, violación, asesinato.

La intención de este artículo es destacar las formas sutiles de abuso y dominación hacia la mujer, los mensajes patriarcales sublimales, en dónde hombres y mujeres que se consideran de vanguardia, suelen caer. Porque si no comenzamos por desenmascararlos,  después terminamos asombrados con los femicidios, que, sin embargo, se realizan porque hay una sociedad que aprueba y mantiene lo no visibilizado, lo naturalizado del discurso machista.

La posverdad, esa contradicción entre los hechos y las palabras, mentira emotiva, el neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar a la opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales que tiene como base la desmentida, el “sí, pero no”, hace lo suyo en el sistema heteropatriarcal. Posición que continúa en las generaciones más jóvenes, los llamados milenials nacidos a partir de 1987 e inclusive en la generación Z, es decir los nacidos a partir de 1995. Estudios recientes[1]  Realizados en la Universidad del Valle de México, observaron ciertas características progresistas de los milenials: utilizan mucho más la tecnología, no están tan obsesionados con una carrera profesional, les interesa los trabajos realizados en sus casas, sobre todo a través de internet, no suelen utilizar referencia bibliográfica, se aproximan al arte a través de lo virtual. Es decir, tienen una formación tecnológica de avanzada. Sin embargo, conservan ideas patriarcales. El informe dice textual: “El machismo es impresionante, les preguntamos con qué frecuencias atienden las mujeres de su casa a los hombres, por ejemplo, a la hora de la comida, y 58% dijo que ‘siempre’, pero cuando preguntamos si al formar una familia promoverían ese tipo de escenarios, 37% dijo que sí, mujeres y hombres. Te das cuenta que pese a ciertos cambios entre generaciones hay algunas cosas que siguen.”

En cuanto a la generación Z se pueden observar algunas de sus características principales, referidas a un grupo social que tiene acceso a internet:

  • Son autodidactas: un alto porcentaje aprende por tutoriales de internet.
  • Maduros, autosuficientes y creativos.
  • Les preocupa el impacto que pueden producir en el medio ambiente.
  • Son trabajadores enfocados, emprendedores, prefieren ser sus propios jefes.
  • Son los reyes del zapping
  • Incógnitos y privados. Prefieren la privacidad.

Un estudio realizado por el CONADE[2] en el que participaron investigadoras de diferentes universidades públicas, denominado “Igualdad y equidad de género en la educación formal básica pura”, tuvo como objetivo estudiar a las niñas y niños de la escuela púbica para descubrir si todavía había una currícula  oculta. Es decir, el conjunto de normas y valores respecto de ser mujer o ser hombre que se aprenden desde la primera infancia y que se va perpetuando con las instituciones escolares y sociales. Desde el primer grado todo parece indicar que han interiorizado papeles y estereotipos de género. Pero también expresaron opiniones más orientadas hacia la igualdad. En los de cuarto, quinto y sexto grados de primaria una de las frases que refuerza los estereotipos que mayor porcentaje obtuvieron fue: “los hombres no lloran”. La investigación concluye que es necesario reconocer los prejuicios que trasmiten los docentes y los estudiantes para analizarlas y reemplazarlas por aceptar la masculinidad y la femineidad desde la equidad y que no por ser de uno y otro género les toca determinado rol, sino el crecimiento con el respeto y la tolerancia.

Estas formas se manifiestan en el discurso social. En cuanto a la situación de la mujer se suponen como verdades que por lo general las mujeres suelen ser mucho más competitivas que los hombres, que son traidoras con sus compañeras. Pero la realidad es otra y cualquier mujer, tenga la edad que tenga, puede testimoniar acerca de ello. Solemos ser muy contenedoras en relaciones amistosas, compasivas y maternales con otras. Tenemos la capacidad de alegrarnos mucho de los logros de las demás y solemos establecer una red de contención amorosa con las que pasan por situaciones difíciles. Así se entiende la sororidad, término derivado del latín sóror que significa hermana, se refiere a la fraternidad entre mujeres con respecto a las cuestiones sociales de género. Describe al apoyo, coexistencia y solidaridad frente a los problemas sociales de las mujeres. Remite a la necesidad de la creación de vínculos y alianzas naturales entre las mujeres con el fin de eliminar las opresiones sociales que las afectan. Es una forma contemporánea de ver el feminismo. Esta solidaridad se refleja mucho más en mujeres que aún estando en una posición superior o mejor y que no padecen en demasía ni violencia ni prejuicios de género se solidarizan con quiénes sí lo padecen. Por ejemplo, aquellas que sí tienen acceso a una atención digna en el caso de decidir un aborto igual bregan por su legalidad.

Lucía Ciccia, entrevistada por el diario Página 12, se explaya sobre su tesis doctoral alegando que las neurociencias respaldan la jerarquía de los sexos. Ciccia es becaria del Conicet en el Instituto de Investigaciones Filosóficas.

Afirma que las neurociencias sostienen la diferencia de los cerebros del hombre y la mujer sólo para legitimar la opresión de la mujer. Los estudios realizados para sostener esa diferencia son de baja fiabilidad estadística porque utilizan pocos integrantes y no se replican. Ciccio afirma que no hay diferencia de un cerebro para decir que pertenece a uno u otro sexo, “…Si hay diferencias, pueden ser consecuencia de nuestra práctica cultural, pero no innatas”. Qué sutiles e invisibles serán que se confunden con las diferencias dadas biológicamente. A lo largo de la historia las prácticas que implicaron la violación de los derechos de las mujeres requirieron un sustento científico capaz de legitimarlas. De hecho, la mujer no participó de estos estudios como científica porque hasta fines del siglo XIX no tuvo acceso a las universidades. Dice Ciccio: “…es factible identificar un método en común utilizado por las ciencias, a fin de legitimar la superioridad masculina que consiste en señalar diferencias biológicas y psicológicas naturales e inevitables entre hombres y mujeres, luego jerarquizar esas diferencias de modo que las características femeninas son siempre e inescapablemente inferiores a las masculinas para luego justificar en tal inferioridad biológica el status social de las mujeres”. En ese sentido las neurociencias representarían la autoridad científica que respalda la histórica categorización binaria y jerarquizada de los sexos. No hay una sola inteligencia emocional, sino que hay múltiples estructuras, circuitos, áreas, y distintos tipos de emociones. El cerebro es mucho más complejo que la relación estímulo-respuesta. Se caracteriza por su plasticidad y capacidad de aprendizaje y si existen diferencias es por el condicionamiento oculto que cotidianamente se recibe a través de nuestra cultura.

No se puede identificar un cerebro y decir si es de hombre o mujer. Lo que hay son estereotipos normativos de género.

El licenciado Osvaldo Gomez, presidente de la fundación Nueve mujeres, afirma que el femicida puede tener variadas características psicológicas porque suelen ser personas normales, comunes que llevan una vida estándar, sin mayores sobresaltos que aquellos impuestos por estos tiempos. Algunos son profesionales exitosos, de buen pasar económico, sin embargo, por algún motivo terminan desencadenando un drama y una tragedia. “Las conclusiones son perturbadoras, cualquiera te puede matar, es decir que podés estar durmiendo con el enemigo”. Luego pasa a enumerar determinados cuadros clínicos, con sus cualidades y características propias, pero en esta clasificación entran la mayoría de los hombres, desde los narcisistas hasta los impulsivos, desde el neurótico obsesivo hasta el psicótico. Todos tienen en común crecer en una sociedad que trasmite valores patriarcales donde frente al avance de la mujer la respuesta es mayor agresión porque la herida que causa en el machismo del hombre no se puede tramitar.

 

Estos condicionantes culturales hacen que la mujer se vea muy limitada en desenvolverse sin temor y libremente en ciertos lugares o en ciertas horas. Quizá la envidia fálica se remita a eso: la envidia que nos produce como mujeres la libertad que tiene el hombre. Frente a una posición de desigualdad que no puede cuestionarse porque, entre otras cosas, muchas veces es muy sutil, es esperable tal envidia por no tener los mismos derechos, libertades y oportunidades.

Otra forma de perpetuar y profundizar la opresión de las mujeres es la mal llamada maternidad subrogada. En verdad se trata de comprar el cuerpo y la salud de una mujer para perpetuar los genes. Ser padre o madre no es un derecho sino un deseo. Y cuando una persona alquila el vientre de una mujer para que tenga un niño con los genes de dicha persona y/o de su pareja se aprovecha de la condición humilde de una mujer que acepta por necesidad ese dinero. Poseerlo hace que haya personas que puedan  disponer de la posibilidad de tener un hijo a costa de la pobreza de otras mujeres.

Habrá que crear un mundo en el que la reproducción humana y el cuidado de los hijos se salga de los esquemas de la familia heteropatriarcal y entonces poder dedicarle todo el esfuerzo y capital para que todas las personas que quieran adoptar puedan hacerlo y que todos los bebes y niños del mundo que no tienen acceso a los derechos fundamentales, es decir: una vida digna, donde sea cuidado con amor, lo tengan.

 

Por eso es necesaria nuestra participación activa. En primer lugar, trasmitirlo a nuestros allegados, en nuestros lugares de trabajo, de estudio, de recreación, cuestionar posiciones que, por naturalizadas, parecen normales. La educación en los niños y en los jóvenes será fundamental en este sentido. Muchas mujeres no ponen como condición para tener sexo el uso de preservativo por temor o sumisión.

La educación tiene que llegar a la policía que suele no intervenir y donde un alto porcentaje de sus integrantes son violentos con sus mujeres. Y al sistema judicial, modificando las leyes y aplicándolas.

Ante hechos que remiten al traumatismo extremo, porque conmocionan a la sociedad toda, comencemos por la palabra, aquella que posibilita alternativas fundamentales para una transformación sólida. Y fomentemos verdaderos actos donde el no te metas o el yo, argentino[3], dejen paso a escuchar el pedido de auxilio, para intervenir y utilizar nuestros sistemas de instituciones como prevención, incluyendo los medios de comunicación.

 

 

 

El grito

 

Puede ser que la tarde haya estado muy quieta, con esa falta de aire que se siente antes de la tormenta, cuando nuestros cuerpos, agua al fin, se arrastran pesados esperando el gran cambio. Lo cierto es que ella gritó.

Gritó fuerte, muy fuerte, como si la voz emergiera del pecho, de sus mismas entrañas, desde cada célula, desde cada átomo, desde el fondo de su corazón.

Y no vayan a creer que fue un grito impostado, sonoro, vibrante, no, era un grito desgarrador, animal, gutural.

Los que lo escucharon fruncieron el entrecejo, se apretaron las manos.

Su grito, el de ella, en esa tarde, salió a la vereda de baldosas negras y el vecino se asomó al balcón, siguió por la avenida humeante y ruidosa, cruzando  entre los autos, aturdiendo a los desprevenidos y angustiando a los solitarios. Llevaba encima todos los siglos de civilización, de cinturón de castidad, de miriñaque, de leyendas, de hogueras, de prejuicios, de huracanes, de velos, de mutilaciones e injusticias…

El grito, no era sólo el suyo, era el de las campesinas sembrando con los niños a cuestas, el de las ejecutivas desabotonando las braguetas de los poderosos, el de las mujeres con cargas en sus cabezas, el de las mujeres penalizadas, expulsadas al riesgo de vida por una sociedad patriarcal que decide sobre su cuerpo, el de las doncellas de pies pequeños en el Oriente milenario, el de las modelos sometidas al hambre y al quirófano, el de las niñas sin estudio, el de las golpeadas, el de las humilladas, el de las violadas, el de las asesinadas…

Se dice que su grito, esa tarde fue el que despertó la lluvia que llegó a la ciudad y entró en la Legislatura, donde se mezcló en el recinto con papeles y micrófonos, testigos mudos de tanto desamparo.

                                                                                                     Norma Píngaro

 

 

 

 

[1] http://www.proceso.com.mx/404729/generacion-milenio-proclive-al-machismo-uvm Consultado el 7/9/2017

[2] http://www.somosgeneracionz.com/temas/educaci%C3%B3n-sociedad/video/mujer-y-empoderamiento-0 Consultado 5/9/2017

 

[3] Expresiones que se utilizan en Argentina, referidas a no participar cuando somos testigos de un delito.

No digas nada

Acerca de los secretos familiares

 

“A veces cuando digo la verdad miento. Y no todas mis mentiras lo son. Mis palabras te miman y las siento verdaderas y si fuesen falsas las tomo como ciertas y abren mi apetito e inspiran mi deseo y mi fantasía y digo lo que creo que digo si no recuerdo mal. La verdad sobre si en verdad miento o en la mentira pronuncio la verdad podés encontrarla en el fondo de mis ojos cuando te miro, y sólo vos podés saber la verdad de mi verdad, o por lo menos eso creo o quiero creer.”

  1. Nahabedian

Llegamos al mundo inmersos en una constelación familiar que nos antecede, con un nombre que no elegimos y que debemos aprehender como propio, que implica un lugar dentro de la historia familiar, circulo dinámico en el que intervenimos desde antes del nacimiento con los deseos conscientes e inconscientes que nuestra llegada despierta en nuestros progenitores, abuelos, tíos, hermanos. Este lugar determinado es lo que comúnmente se llama destino y que, desde el punto de vista lacaniano, podríamos denominar como lo real. “El bebé para constituirse subjetivamente se identificará primeramente con los padres, de ellos recibirá una marca simbólica, trazo identificatorio que le permitirá ser. Se lo marcará con un nombre, inscripción simbólica, que no es sólo un nombre sino que incluye la etimología del apellido, la novela familiar, pues uno se nombra como ha sido nombrado y al nombrarse nombra la relación de cada uno de sus progenitores, aquél que lo incluyó en el orden de las generaciones. Una identificación que es una inscripción inconsciente con eficacia simbólica, que particulariza e impide la repetición de lo idéntico. En cada inscripción se marca el lugar que el sujeto ocupa en el orden de las generaciones, que es único y que abre el camino a nuevos eslabones en el sistema de parentesco. Es en ese sentido que desde el psicoanálisis podemos pensar la identidad: ser inscripto por los padres en el sistema de parentesco reconociendo la igualdad y la diferencia, pues sólo siendo diferente puedo particularizarme. El sujeto no puede pensarse como autoengendrado ni siendo idéntico a otro. Pues al nacer, sostenido por el deseo de los padres, el subjetivarse será producirse como sujeto nuevo:”[1]

Deberemos apropiarnos de este nombre como de nuestra historia,  en una construcción que implica el proceso de nuestra subjetivación. La versión que nuestros padres nos dan de ella nos dejará margen para armar la propia.  ¿Qué sucede cuando la verdad de la que debemos apropiarnos crece en el mundo de la mentira, donde esta no es excepcional sino que es lo habitual, es la moneda corriente? Cuándo existen secretos familiares en relación a la identidad del sujeto, ¿éste, cómo se constituye como tal? Si la identidad se basa en el vínculo que se establece con las personas primordiales, con su consecuente identificación, esta se verá trastocada, y el sujeto padecerá el arrebato sufrido en relación a su propia historia. ¿Cuál es el camino que realiza un sujeto que debe apropiarse de su historia personal desde la tergiversación de un suceso que está en relación a su origen? “Sabemos efectivamente qué estrago, que llega a la disociación de la personalidad del sujeto, puede ejercer una afiliación falsificada cuando la coacción del medio se empeña en sostener la mentira.”[2]

Alguien que fue objeto de secretos que remiten a su filiación e identidad ha sido víctima de un hecho traumático. Freud afirma que este está más allá del principio del placer, no está regido por él  y se encuentra fuera de la cadena de representaciones inconscientes. Es lo ominoso que se repite por no haber sido inscripto, por no ser recordado.  En análisis podrá recuperar las palabras nunca dichas, y la verdad fracturada que  surge hará que pueda articularla con su deseo. Se trata de una verdad del inconsciente desmentida. En realidad no se trata de la búsqueda de la verdad sino del sujeto que la porta: “Si todo lenguaje analítico debe ser poético según la exigencia de Jaques Lacan, inspirándose en la poesía china, armar una versión de lo acontecido que como política del sujeto incidirá en lo público, le permitirá a aquél que inicie un trabajo analítico, convertirse en ese personaje esencial que es el vacío que circula por el poema.”[3]

El derecho de todo ser humano de poseer una filiación y tener conocimiento de ello está contenido en diferentes leyes de nuestro código civil. Por otro lado, la Convención de los derechos  del niño, contempla el derecho de éste a un nombre y a conocer a sus padres. La posibilidad de ejercerlo está en relación con el objeto tutelado: su identidad. Cercenarlo implica un atentado contra ella, produciendo un daño psíquico, que debe ser resarcido, dado que es deteriorante para la constitución subjetiva. Por lo que existe una protección jurídica del derecho a la identidad personal. Se reconoce que toda agresión a los derechos personales genera derecho al resarcimiento, siendo inimaginable dejar indefensa a la persona frente a una agresión de la magnitud que adquiere aquella que niega o desnaturaliza su verdad histórica- La identidad personal hace a la personalidad comola libertad o la vida.

Se considera que debe resarcirse por daño moral en el desmedro sufrido en los bienes extrapatrimoniales, que cuentan con protección jurídica. Este daño es el que se inflige a la persona en sus intereses morales tutelados por la ley, entre ellos la identidad. El artículo 1078 y 1099 del código civil hablan de ello.

 

Crecer desconociendo una verdad propia, verdad que los cercanos conocen implica la imposibilidad de  de barrar al Otro, de efectuar las operaciones necesarias para ello.  Aquello que los otros callan es percibido y reprimido. Queda distorsionada, negada la propia percepción. Podemos pensar en la desentimación. Yo impugno aquello que percibo en diferentes niveles, consciente e inconscientemente. Qué se entiende por renegación, el diccionario de psicoanálisis dice: “Término utilizado por Freud en un sentido específico: modo de defensa consistente en que el sujeto rehúsa reconocer la realidad de una percepción traumatizante, principalmente la ausencia de pene en la mujer. Este mecanismo fue especialmente invocado por Freud para explicar el fetichismo y las psicosis…Mientras el neurótico comienza reprimiendo las exigencias del ello, el psicótico comienza por renegar la realidad…El fetichismo perpetúa una actitud infantil haciendo coexistir dos posiciones inconciliables: la renegación y el reconocimiento de la castración femenina… Esta escisión debe diferenciarse de la división que instituye en la persona toda represión neurótica:

1)    Se trata de la coexistencia de dos tipos distintos de defensa del yo, y no de un conflicto entre el yo y el ello.

2)    Una de las defensas del yo afecta la realidad exterior: renegación de una percepción.”[4]

La renegación que promueve la mentira aparentemente es por el supuesto bien del sujeto, generalmente lo que se puede observar es una intención de no mostrar la propia falta por parte del familiar directo. Lo que puede funcionar como una verdadera bomba de tiempo para aquellos que han realizado la mentira, dado que conforme crece el niño más interrogantes puede llegar a formular. Al mandato de “no preguntes”, se le suma el de “no crezcas”.

Las preguntas y dudas acerca del propio origen quedan reprimidas, así como la percepción de aquellos elementos que pueden hacer ruido en la historia del paciente. Al respecto artículo: “Me lo debo haber imaginado yo”[5], refiere cómo en los casos de abuso el sujeto se arma una versión similar a la que el victimario lo relata.  El goce masoquista de estar sometido al Otro condiciona al sujeto en esta oportunidad.

El niño capta que todo interrogante sobre las fracturas discursivas que los mayores tienen, acerca de su historia, queda totalmente vedado, en una prohibición que, por ser inconsciente, ejerce una influencia aplastante en él. ¿Cuáles son las consecuencias psíquicas que el secreto sobre la identidad produce? Pueden ser muy diferentes de un sujeto a otro y entre diferentes estructuras. En psicoanálisis nos manejamos con lo particular. Si la historia personal es determinante, las consecuencias pueden ser tan dispares como personas padecen el secreto. Lo importante es respetar las particularidades sin tener la intención de inyectarles la teoría, así como alguna vez les impusieron la mentira. Si bien no se puede generalizar, solemos ver en la clínica pacientes de diferentes edades que han tenido dificultades de aprender y aprehender sus verdades históricas. Estas dificultades suelen traducirse sintomáticamente en relación al saber. Podemos ver entonces chicos con problemas de aprendizaje o adultos curiosos, con  una predisposición investigativa donde predomina la pulsión escoptofílica, esa búsqueda por el saber, que en definitiva es el saber del inconsciente.  Pero ser sabio es perder el paraíso, es saber de la castración. La gran energía que debe utilizarse en la renegación se sustrae a la natural curiosidad y deseos de investigación entonces estamos en la inhibición. La escoptofilia está relacionada fundamentalmente con la mirada, que es su objeto y que la satisface. No es el sujeto al que se satisface, sino a este cuando coincide con la mirada. En una familia donde rige el secreto familiar el eje es el saber. Algunos pueden estar inhibidos y otros buscarán respuesta en otros lugares. Algunos tendrán dificultades de aprendizaje y otros serán intensos investigadores.

Una paciente de 18 años llegó al consultorio por su dificultad para dar el examen de la materia historia. Durante 18 días les había ocultado a los padres el hecho de haberse llevado la materia. Era adoptada pero lo desconocía totalmente. Su desconocimiento consciente se manifestaba de manera sintomática: incurría en mentiras de las que no podía dar cuenta el motivo y, a pesar de ser muy buena alumna, no podía estudiar historia. Su propia historia estaba en juego. Durante su análisis, ella tuvo que apropiarse de esta. Es decir, se le comunicó que había sido adoptada, y a pesar de saber la verdad, no era su verdad. Tenía que construirla. Tenía que autorizarse a interrogar. Creció sin conocer el secreto de su origen. El secreto durmió cobijado en su casa, en ella fabricaron tenazmente su escondite. Era la historia prohibida en la página rota del álbum familiar. No fue el hecho de  su adopción lo que hace síntoma en ella, sino el acuerdo implícito, inconsciente, entre ella y sus padres de mantener este secreto. Ella no lo conocía y sin embargo parecía decirlo. Por lo general se habla de la mentira como algo excepcional que crece en el territorio de la verdad. Aquí no era así, la realidad dominante era la mentira, era la transmisión que había recibido, desde siempre, de su propia historia. Ella creció aceptándola, pero percibió, de alguna manera, que no era cierta y a esta percepción, a este saber lo tuvo que reprimir, amordazando sus interrogantes. Es decir: si tomamos el hecho de su imposibilidad de contar a sus allegados que repetía el año, nos preguntamos ¿a qué verdad inconsciente se refería con él?, si el síntoma es una verdad que se repite ¿a cuál  remitía con sus dificultades en la trasmisión de estos hechos? Seguramente a la que involucraba su existencia desde su propio origen, a la la verdad surgida de su saber inconsciente. Saber que se abría paso con su síntoma con el que respondía e interrogaba, ocultaba  y mostraba. Pero, una vez trasmitidos los hechos tal cual fueron, es decir una vez comunicada su adopción en el consultorio, no insistirá en saber. Que ella conozca los hechos no hace que los elabore. Queda un largo camino entre la verdad recibida y la adquirida como propia. Porque sus dificultades no se resuelven con la revelación de un hecho comprobado, sino por la construcción que ella pueda ir realizando de los sucesos.  Dice Lacan: “En el análisis es esencial no desviar al sujeto de la realización de lo que es buscado. Es importante que el sujeto haga  la realización plena y entera de lo que ha sido su historia… ¿Qué es un análisis? Es algo que debe permitir al sujeto asumir plenamente lo que ha sido su propia historia…La historia es una verdad que tiene como propiedad que el sujeto que la sume depende de ella en su constitución misma de sujeto y esta historia depende también del sujeto mismo, pues él la piensa y la repiensa a su manera…La experiencia psicoanalítica se sitúa para el sujeto sobre el plano de su verdad…”

La dirección de la cura consistirá  en que conquiste, construya su saber con respecto a ella. Se tratará pues, de acompañarla para que se adueñe de su historia y no que tenga que darla en un examen.DiceLamorgia: “La verdad histórica estará supeditada al espectro de significacionesque puedan irse decantando y no a la concurrencia abroquelada de los hechos en sí con su correspondientes enunciados. Significaciones que, metodológicamente

se irán produciendo merced a dos herramientas privilegiadas: La construcción y la interpretación.”[6]

 

Según Mabel Meschiany: “Cuando hablamos de secretos que tienen efecto traumático nos referimos a aquellos secretos que guardan vergüenza y dolor, para la persona y la familia, y que al instalarse en un sistema dificultan las relaciones y la comunicación y producen desconfianza, confusión y son fuente de malestar y enfermedades”. [7]

El sujeto crece desestimando sus propias percepciones e intentando confiar en quién le miente. El otro que debe ser fuente de confianza y seguridad, no lo es. El sujeto lo percibe a nivel inconsciente pero por alienación al Otro, toma a la mentira como verdad. No se permite cuestionarla. En este sentido el trabajo es similar a cualquier sujeto. Deberá armar su verdad.

 

[1] Psicoanálisis, restitución, apropiación, filiación. Derecho a la identidad. Alicia Lo Goúdice. Pág. 36 y 37

[2] Lacan j. “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”. Escritos I. Prefasio.

[3] Psicoanálisis, restitución, apropiación, filiación. Hacia una construcción poética. Alicia Lo Giúdice. Pág. 25

[4] Diccionario de psicoanálisis. Laplanche y Pontalis. Ed.Paidós. Buenos Aires. Año 1996.

[5] http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-188621-2012-03-01.html

[6] Oscar Lamorgia. Herejías del cuerpo. Actualizaciones en psicosomáticas. Letra Viva. Buenos Aires.

http://mabelmeschiany.com/notas_articulos/develando.htm